Hoy no he hecho,
prácticamente, nada. Y encima empiezo el post con adverbio en -mente. Son las dos y veintiocho...Y me pregunto por qué cojones decimos a qué hora estamos escribiendo. Mi novia lo hacía en sus cartas. Ella siempre escribía a la una. Yo soy
más madrugador en el sentido más sátrapa. Pero por algo se puso la hora en los sms recibidos. Para dar marchamo, bonita palabra para ser proferida por un comentarista deportivo, de mensaje atormentado a las seis de la mañana o para decir algo de lo que te puedes arrepentir a las dos de la tarde. Cuando te levantes sediento y salgas a la calle...

Tengo sed. Pero ahora es de fumar un paquete de Shesther. Hacía mucho tiempo que no consumía esa marca. Siempre tuve la sensación bucal y estomacal del Fortuna. For friends.
Mañana para Madrid de nuevo. Necesito más samba y más trabajar. O viceceversa.
Viceversa.El frenillo sigue sangrando. Pero no hay que dejarlo cicatrizar. Porque si no se me olvida la jodida contraseña del puto blog y me convierto en un pequeño bastardo malhablado y asaltacaminos. User=NIF. Contraseña: la de siempre pero modificad
a.
En un banco
esteban un padre y un hijo, el padre se llama Juan...y el hijo tuvo mucha mala suerte ese día.
Un pitillo y un vaso de agua para terminar, ambos consumido de forma
ansiosa y placentera.